domingo, 15 de enero de 2012

LiVia, una mujer del mundo



Livia Salazar, de Salinas de Guaranda
Hace algunos días tuve la suerte de conocer Salinas de Guaranda, una comunidad ubicada en la sierra ecuatoriana a 3550 metros de altura. Se caracteriza por practicar la economía solidaria y el comercio justo. Su población la integran en su mayoría kichwas y mestizos, además de voluntarios y los necesarios turistas.

Cuando llegué al lugar, eran cerca de las 11 de la mañana de un domingo cualquiera, la misa ya terminaba. Junto a una pareja de amigos recorrimos el pueblo, cada paso era una inversión para nuestros pulmones, pues la altura comenzaba a mostrar sus efectos por la falta de oxígeno, nos costaba respirar y el corazón se alborotaba como colibrí.

Mientras caminábamos por las pequeñas calles, muchas de ellas angostas, aparecía la belleza de Salinas. El paisaje parecía una composición de bizcochos verdes  producto de la actividad agrícola y el pastoreo. El cielo era intensamente celeste y limpio. El aire parecía abrirse para nosotros, mientras los ojos no alcanzaban a abarcar una gran pieza de roca llamada El Calvario. En fin, sentíamos estar en un cuento de niños, la diferencia es que esto era real.

Consultamos si había algún lugar para dormir, nos señalan que a dos calles de la plaza. Al llegar, había un letrero que decía “Hospedería Funorsal”, subimos las escaleras y allí nos encontramos con una mujer que limpiaba el único hostal ubicado en el centro de Salinas, ella con una voz al borde del llanto nos pregunta qué buscamos.

Así comienza esta historia. La mujer era Livia Salazar, de 42 años, de contextura delgada y sonrisa amplia. Su vida es realmente un ejemplo a seguir. Hace ya algún tiempo terminó una carrera universitaria, después de mucho esfuerzo y falta de comprensión.

En el presente es la gerenta de Texsal, un emprendimiento comunitario integrado por 82 mujeres que producen tejidos artesanales de alta calidad.  Escuchar a Livia me llama la atención. Ella posee una gran visión sobre lo que desea y lo que necesita o tendría que sucederle a su pueblo. Esta mujer es perseverante y a la vez de aspecto noble, su tema es la sencillez y el sacar adelante a las mujeres de Texsal. Si hay una palabra que no practica es la resignación.


Livia en un día…
Livia al igual que muchas mujeres de Salinas, se levanta todos los días a las 4:30 de la madrugada a ordeñar las vacas junto a su marido, sin importar las bajas temperaturas. Después retorna a su casa, sirve el desayuno a sus tres hijos, dos varones y una pequeña niña, asea el hogar y luego, a las 8 de la mañana se dirige a su trabajo remunerado. Cuando ya es mediodía, vuelve a su casa a terminar el almuerzo y  posteriormente regresa a su trabajo donde realiza la contabilidad e informes para un proyecto que se adjudicaron como Texsal.

Cuando era niña, sobresalía por sus buenas calificaciones, siempre fue una de las mejores alumnas. Al terminar el sexto grado en la escuela, su padre decidió que tenía que dedicarse a las labores del campo, pues la situación era muy modesta y había que darles oportunidad a sus hermanos. Lamentablemente ella sí quería estudiar, pero en esos tiempos no existía la posibilidad de decidir por uno mismo.

Después su padre la envío a estudiar corte y confección a Guaranda, la ciudad más próxima de Salinas. Ella confiesa que no le gustaba para nada y que después de unos meses lo dejó.

A primera vista Livia parece tímida, debe ser por su voz temblorosa,  sin embargo y para alegría de todos, tiene gran claridad sobre lo que desea para ella, para las mujeres de la Texsal y para su comunidad; está conciente que es urgente trabajar en la planificación familiar, ya que hasta hoy las mujeres de su comunidad tienen en promedio seis hijos. También sabe que la educación es una herramienta que permite salir de la pobreza y a la vez, ampliar el mundo de posibilidades.

Ella es una mujer del campo que se permite soñar. Cuando tenía 18 años ingresó a trabajar a la hilandería de Salinas como secretaria, el objetivo era reunir el dinero suficiente para completar sus estudios en Guaranda, pues en esos años Salinas no contaba con un colegio para los que ya habían completado el sexto grado.

Después de un año de trabajo se fue a Guaranda a estudiar, pero los problemas económicos volvieron a detener su propósito. Livia dice que nunca entendió la pobreza en la que vivió cuando niña, hecho que la impulsó a seguir adelante. Pronto y gracias a las gestiones de la Iglesia Salesiana y del padre Antonio Polo, hacedores del progreso en la comunidad durante los últimos 40 años, se abrió el colegio en Salinas.

Para Livia terminar el colegio fue un gran paso, un deseo cumplido  y el cierre de un ciclo, sin imaginar lo que le deparaba el futuro.

Un día sorpresivamente tuvo la posibilidad de realizar un preuniversitario. En ese tiempo ya estaba casada y con hijos. En primera instancia su marido se opuso, pero Livia siguió firme hasta terminarlo con éxito.

Ella confiesa que no le gusta ser “vaga” o como diríamos en Chile “floja”. Le gusta luchar por lo que quiere. Así fue como le ofrecieron una beca para estudiar a distancia en la Universidad Politécnica Salesiana la carrera de Gestión para el Desarrollo Local Sostenible. Eso era un imposible en aquel momento, sobretodo por sus labores en el campo, la mantención de su casa, sus hijos y el trabajo en la hilandería, sin olvidar la carga del machismo, que por estos lados es una institucionalidad.

Sabía que estudiar le significaría tiempo, dedicación y viajar cada dos meses a Quito para estar en las clases presenciales. Ello implicaba costos económicos, buscar a alguien que cuidara de sus hijos y cambiar horas de sueño por estudio. Livia dice “me levantaba todos los días a las 3 de la madrugada a estudiar unas dos horas. Fue difícil, no se cómo lo hice, pero sin darme cuenta ya estaba en el cuarto grado”.

Ella plantea que cada vez que se ha enfrentado a un “no”, su forma de responder a ello ha sido desde la tenacidad. Incluso para Livia la sílaba “no” significa desafió, es poner a prueba su capacidad y voluntad de ser lo que desea.

Hoy Livia con 42 años posee una carrera universitaria, una familia que entendió sus aspiraciones y un puesto en la Texsal, trabajo que le permite estar más cerca del mundo de muchas mujeres que aún no se atreven a conversar de sus dolores o alegrías, menos de sus sueños.

Sin duda que existan innumerables Livia en el mundo, ejemplos de mujeres que confiaron en si mismas, que pusieron a prueba sus capacidades sabiendo que podrían dar más y de esta forma, hacer de sus aspiraciones algo concreto.

Es posible que esta historia inspiracional ubicada a 3550 metros de altura, en la mitad del mundo, pueda revitalizar a otras mujeres que con mayores posibilidades siguen diciendo que no pueden cambiar sus vidas. Para la Livia la excusa, agrava la falta.

*Si deseas saber más de la organización de mujeres tejedoras Texsal, puedes ver la siguiente web www.salinerito.com
Tejedoras de Texsal, Salinas de Guaranda-Ecuador



martes, 8 de marzo de 2011

En el Día Internacional de la Mujer ¡colaless y sartenes en la mano!

Por Angélica González desde Suecia
Si pensamos sobre el día de la mujer me imagino a un millón de mujeres histéricas marchando hacia adelante, en una mano un par de colaless de preferencia rojos y en la otra mano un sartén. Esto se puede interpretar como sexualidad y poder. Aunque muchas veces se ha demostrado a lo largo de la historia que casi siempre son las mujeres las que deciden en la casa, pero pretendemos que no lo hacemos para agradar al hombre.

Un ejemplo vivo es mi amada mamá que siempre ha sido la que manda en la casa, mi papá que ni siquiera sabe donde están las toallas siempre ha recalcado todo el tiempo que  Él es el "Señor de la casa", mientras que mi mamá tarareando en la cocina con las ollas, con los sartenes y con su sonrisa leve y traviesa sabe que en realidad es ella la que decide y controla todo en la casa, aterrador? pero la pura y santa verdad.

Desde pequeña he aprendido a seguir ciertas normas y límites que durante mucho tiempo he tratado de liberarme sin éxito y por el contrario, soy un vivo desastre! Una mujer con doble moral que ha convertido a su hijo a una pequeña copia de mi papá mientras grito a viva voz a los demás sobre la liberación de la mujer! Una mujer que ha vivido la mitad de su vida en mi querido país Chile y otra mitad de la vida en este hermoso país llamado Suecia. Me crié en el espíritu católico, extraña combinación inconsciente de una cultura y de una sociedad dominada por los hombres, no importando lo duro que es ésta lucha por ganarse los espacios, una cultura que se ha construido con la ayuda de la Santa Iglesia Católica, el Opus Dei y los gobiernos actuales.

El tema del aborto en Chile es para muchos un tema muy delicado, pero las mujeres no pueden decidir sobre su cuerpo, si quiere quedarse con el bebé sin tener en cuenta si ha sido violada o si ha quedado embarazada en contra de su voluntad, así mismo se les da como opción de dar al niño en adopción en lugar de realizar un aborto. No hay más opciones y esto trae graves consecuencias, ya que los abortos ilegales muchas veces les cuesta la vida a nuestras hermanas. Mientras que en Suecia es siempre la mujer que decide sobre esta situación. 

No quiero ser mal entendida como que soy la típica mujer herida, furiosa y feminista, creo que hemos sido creados para un propósito y es que somos diferentes, pero quiero dar un reflejo de lo que está en la ideología feminista que es un conjunto de movimientos políticos donde los factores sociales, culturales y económicos buscan promover la igualdad de derechos para las mujeres, sin lugar a dudas ésta lucha como algunos lo llaman como el movimiento feminista se ha dado a través de un número de años y que se ha caracterizado por la emancipación de la mujer en todos los niveles sin lograr muchas veces los propósitos de ella. La lucha del poder que es inevitable, eterna, amplia entre hombres y mujeres sin llegar a un concordado final. 

Las mujeres latinoamericanas se han convertido o han obtenido una mayor participación del hombre en el cuidado de los niños, pero todavía llevan la mayor responsabilidad en el cuidado de los hijos y gran parte del trabajo doméstico mientras que todavía es el hombre en su mayoría el que tiene la mayor responsabilidad de sustentar a la familia, es de esperar que en América Latina existan cambios lentos pero cambios. Existen a la vez muchas sustancias que pueden ser acordadas y tejidas en torno a la lucha de las mujeres por ganarse los espacios reducidos y formar los paisajes en común acuerdo que permitan a las mujeres levantarse a viva voz y exigir sus derechos.

Mi papá todavía piensa que él es el "Señor de la casa", mientras que mi querida mamá sigue tarareando en la cocina, entre  las ollas y los sartenes pretendiendo fingir que ella no es la que decide en casa, sigo imaginándome a un millón de mujeres histéricas marchando hacia adelante con una mano los colaless de preferencia rojos y en la otra mano un sartén. Para todas las mujeres de mi familia y para todas las mujeres que rodean mi vida, fuertes, brillantes aquí en el cielo o el infierno, mi amor, mi respeto y mi luz!

James Bond en tacones, en el Día de Mujer

lunes, 27 de diciembre de 2010

Nace FEM el primer festival de cine chileno que releva temas y obras de mujeres

Ya se encuentra abierta la convocatoria para las realizadoras que quieran participar en la competencia de cortometraje ficción y documental.
El certamen se desarrollará entre el 16 y el 20 de marzo.  

En la historia de la cinematografía nacional e internacional, aparecen muy pocos nombres femeninos ligados a la dirección de películas. Y aunque con el tiempo se han ido incorporando una mayor cantidad de realizadoras, el número sigue siendo menor en comparación a los hombres.

Precisamente para darle importancia al trabajo de las directoras nace el 1° Festival de Cine para Mujeres (FEM), que se desarrollará entre el 16 y el 20 de marzo de 2011. “Creemos que un Festival dedicado al cine de y desde las mujeres puede ser un gran aporte, porque por un lado releva el trabajo de las realizadoras, y por otro expone las representaciones cinematográficas (filmadas por hombres o mujeres) de temas propios de una sociedad como la nuestra en donde, a pesar del desarrollo económico y tecnológico, existen tantas deudas en términos de igualdad de géneros”, sostiene Antonella Estévez, directora del certamen.

La convocatoria para 1° FEM ya se encuentra abierta, y pueden participar todas las cineastas chilenas o radicadas en Chile para las categorías de cortometraje ficción y documental. Podrán participar todas aquellas obras con su proceso de post-producción finalizado a partir del 01 de enero 2010 en adelante, de duración máxima 30 minutos incluidos los créditos y deberán ser presentadas en versión original en español o subtitulada en español, en norma NTSC. El plazo máximo de entrega de los trabajos es el 30 de Enero 2011 y deberán realizarse por medio del formulario electrónico disponible en el sitio web: www.femcine.cl, desde donde también se pueden descargar las bases. Para mayor información a través del mail femcinechile@gmail.com

FEM se realizará en forma paralela en las siguientes sedes: Centro Cultural Gabriela Mistral, Cineteca Nacional, Centro Cultural de España, Cine Arte Alameda y en el Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile. Además habrá funciones y actividades en tres comunas populares de la Región Metropolitana.

“Todas las involucradas llevamos más de una década trabajando en el área audiovisual, y hemos participado en varios festivales durante el año, lo que nos ha permitido aprender de otros e ir replicando aquellas iniciativas que nos parecen valiosas para este contexto”, sostiene la directora del FEM, Antonella Estévez.
Estévez es periodista y ha dedicado gran parte de su carrera a la investigación sobre cine. Así surge su libro "Luz, Cámara, Transición. El rollo del cine chileno de 1993 al 2003” y la serie de televisión “Historias del Cine Chileno”. Actualmente es profesora de las universidades de Chile y Desarrollo; como también editora general del sitio www.cinechile.cl.



Sitio Web www.femcine.cl 

Twitter @FemCine